Franz Schubert: Schwanengesang – Abschied (Despedida)
Franz Schubert – Schwanengesang:
- Liebesbotschaft → Mensaje de amor
- Kriegers Ahnung → Presentimiento del guerrero
- Frühlingssehnsucht → Anhelo de primavera
- Ständchen → Serenata
- Aufenthalt → Estancia
- In der Ferne → En la lejanía
- Abschied → Despedida
- Der Atlas → Atlas
- Ihr Bild → Su retrato
- Das Fischermädchen → La pescadora
- Die Stadt → La ciudad
- Am Meer → Junto al mar
- Der Doppelgänger → El doble
- Die Taubenpost → El correo de la paloma
«Abschied» es el n.º 7 del ciclo de lieder póstumo Schwanengesang D 957 (1828/29) de Franz Schubert, sobre un poema de Ludwig Rellstab. Un tono alegre recubre la separación: «Adiós, ciudad viva, ciudad feliz»; el caballito escarba el suelo, el cantante conserva la compostura. Schubert lo convierte en un lied estrófico de viaje en mi bemol mayor, 2/4, animado, ligeramente elástico: golpes de acorde vivaces y frases ligeras, un rostro despreocupado sobre un núcleo herido.
Índice
El poema (Ludwig Rellstab: Gedichte - Erstes Bändchen, Berlín 1827)
¡Adiós, ciudad viva, ciudad feliz, adiós!
Ya mi caballito escarba con alegre casco;
Recibe ahora mi último saludo, mi saludo de partida.
Seguramente nunca me has visto triste,
y así tampoco puede suceder ahora en la despedida.
¡Adiós, ciudad viva, ciudad feliz, adiós!
¡Adiós, árboles, jardines tan verdes, adiós!
Ahora cabalgo junto al río plateado,
Mi canto de despedida resuena a lo lejos;
Nunca habéis oído un canto lastimero,
y así tampoco se os ofrecerá ninguno al partir.
¡Adiós, árboles, jardines tan verdes, adiós!
¡Adiós, amables muchachas de allá, adiós!
¿Por qué miráis desde la casa perfumada de flores
con miradas pícaras y seductoras?
Como siempre, saludo y miro a mi alrededor,
pero jamás volveré mi caballito hacia atrás.
¡Adiós, amables muchachas de allá, adiós!
¡Adiós, querido sol, ahora te vas al reposo, adiós!
Ahora reluce el oro de las estrellas centelleantes.
¡Cuán queridas me sois, pequeñas estrellas del cielo!
Aunque recorramos el mundo a lo largo y ancho,
vosotras nos dais por todas partes vuestra fiel compañía.
¡Adiós, querido sol, ahora te vas al reposo, adiós!
¡Adiós, pequeña ventana clara y resplandeciente, adiós!
Brillas tan acogedoramente en la luz del crepúsculo,
e invitas tan cordialmente a la pequeña choza.
¡Ay, pasé a caballo ante ti tantas veces,
y acaso será hoy la última vez?
¡Adiós, pequeña ventana clara y resplandeciente, adiós!
¡Adiós, estrellas, cubríos de gris! – ¡Adiós!
La luz tenue y vacilante de la pequeña ventana
no me la sustituís, vosotras, innumerables estrellas;
si no puedo detenerme aquí, si debo seguir de largo,
¿de qué me sirve que me sigáis con tanta fidelidad?
¡Adiós, estrellas, cubríos de gris! – ¡Adiós!
Datos de la obra y visión general
- Compositor: Franz Schubert (1797–1828)
- Ciclo: Schwanengesang D 957, n.º 7 (Abschied)
- Texto: Ludwig Rellstab (1799–1860)
- Composición: 1828; primera edición (póstuma): 1829
- Tonalidad / compás / tempo: mi bemol mayor, 2/4, animado, ligeramente elástico
- Duración: aprox. 3:30–4:30 minutos
- Plantilla: voz y piano (son habituales las transposiciones)
- Forma: estrófica (varias estrofas con recurrente verso-marco «Ade»)
Datos del poema
- Autor: Ludwig Rellstab (1799–1860)
- Forma estrófica: 6 sextinas; regreso casi de estribillo del verso inicial
- Recursos: anáforas («Ade»), diálogo con la naturaleza y el lugar, máscara alegre sobre la separación, motivos de cabalgada
Génesis y contexto del ciclo
Dentro del grupo Rellstab (n.º 1–7), Abschied se presenta como una pieza final luminosa después del oscurecimiento de In der Ferne y de la inmovilidad de Aufenthalt. Desde el punto de vista dramático, funciona como el “scherzo del tema del viaje”: impulso exterior, renuncia interior, antes de que el grupo Heine despliegue su lado sombrío.
Más sobre el ciclo en la vista general: Schwanengesang – Vista general.
Práctica interpretativa y recepción
Pulso y dicción: 2/4 elástico con consonantes claras y breves; una sonrisa en la voz, sin endurecimientos. El tono se mantiene ligero; la ironía corre a cargo del texto.
Escritura pianística: marcados golpes de acorde y bajos saltarines como gesto de “cabalgada”; poco pedal, articulación seca. Pequeños aclarados en las palabras del saludo y de la ventana; el estribillo nunca amplio.
Grabaciones de referencia (selección)
- Dietrich Fischer-Dieskau – Gerald Moore
- Mark Padmore – Mitsuko Uchida
- Christoph Prégardien – Andreas Staier (fortepiano)
- Peter Schreier – András Schiff
- Thomas Quasthoff – Justus Zeyen
Análisis – Música
Gesto de “cabalgada” y golpes de acorde
Acordes regulares, brevemente articulados, dan el “trote”: la voz frasea de manera silábica y hacia delante, con pequeños saltos en las palabras de saludo. La sonrisa está puesta; cada estrofa comienza como si se emprendiera de nuevo la marcha a caballo.
Armonía, forma y máscara luminosa
En el campo de mi bemol mayor, desviaciones dominantes y mediante aportan brillo sin enturbiar la luminosidad de base. El diseño estrófico estabiliza la apariencia: un marco alegre en el que palabras aisladas («último saludo», «ventanita») dejan entrever la herida.
Representación visual
Visualización artística de Evgenia Fölsche:
En el crepúsculo se perfila
la silueta de un
jinete solitario.
El camino se extiende en calma
ante él, mientras
la luz de la tarde
baña el cielo
de colores cálidos y fugaces.
El momento no parece
dramático, sino
resuelto. El jinete
no se vuelve.
Su camino conduce hacia adelante,
aunque la dirección
siga siendo incierta.
El crepúsculo vespertino
marca un umbral:
entre día y noche,
permanencia y partida,
cercanía y distancia.
La luz aún está ahí,
pero se desvanece.
En el lied mismo,
la despedida no aparece como
una resignación lastimera,
sino como un acto móvil,
casi alegre,
de seguir adelante.
El piano despliega
una energía rítmica
que recuerda el paso regular
del caballo.
Por encima de este movimiento,
la voz se eleva
con ligereza y
tensión interior.
Aquí la despedida no es
quietud,
sino dinámica.
Lleva en sí
melancolía,
pero también afirmación de sí.
La imagen condensa esta
ambivalencia:
soledad y resolución,
melancolía y partida
coexisten.
El jinete no desaparece
en la oscuridad:
entra en ella cabalgando.
Así el camino se convierte
en símbolo del seguir adelante.
Lo que en la música de Schubert
se hace audible como ritmo elástico
y energía luminosa
aparece aquí visiblemente:
como la decisión silenciosa
de dirigir la mirada hacia delante,
incluso en la penumbra.
Análisis – Poesía
El poema «Abschied» de Ludwig Rellstab pertenece a los lieder de Rellstab en Schwanengesang. Representa a un jinete que abandona un entorno familiar y se despide, en rápida sucesión, de la ciudad, de la naturaleza, de las personas y de los astros. Esta despedida progresiva crea un movimiento que va de una alegría exterior a una incertidumbre interior.
La primera estrofa se abre con la despedida de la ciudad:
¡Adiós, ciudad viva, ciudad feliz, adiós!
Ya mi caballito escarba con alegre casco;
Recibe ahora mi último saludo, mi saludo de partida.
Seguramente nunca me has visto triste,
y así tampoco puede suceder ahora en la despedida.
¡Adiós, ciudad viva, ciudad feliz, adiós!
La ciudad es apostrofada como un interlocutor vivo. El sujeto insiste en su apariencia alegre y evita una tristeza visible. Sin embargo, el caballo que escarba el suelo señala la urgencia: la despedida no es apacible, sino que está atravesada por un impulso interior de partida.
La segunda estrofa se dirige a la naturaleza:
¡Adiós, árboles, jardines tan verdes, adiós!
Ahora cabalgo junto al río plateado,
Mi canto de despedida resuena a lo lejos;
Nunca habéis oído un canto lastimero,
y así tampoco se os ofrecerá ninguno al partir.
¡Adiós, árboles, jardines tan verdes, adiós!
Árboles y jardines aparecen como compañeros familiares. El canto de despedida resuena a lo lejos, pero el sujeto afirma que no canta un lamento. Esta alegría demostrativa actúa como protección frente a una melancolía creciente.
La tercera estrofa se dirige a los seres humanos:
¡Adiós, amables muchachas de allá, adiós!
¿Por qué miráis desde la casa perfumada de flores
con miradas pícaras y seductoras?
Como siempre, saludo y miro a mi alrededor,
pero jamás volveré mi caballito hacia atrás.
¡Adiós, amables muchachas de allá, adiós!
El intercambio de miradas con las muchachas evoca cercanía humana y tentación. Pero el jinete ya no se vuelve. Aquí se expresa por primera vez de manera explícita la irrevocabilidad de la despedida.
En la cuarta estrofa aparecen el sol y las estrellas:
¡Adiós, querido sol, ahora te vas al reposo, adiós!
Ahora reluce el oro de las estrellas centelleantes.
¡Cuán queridas me sois, pequeñas estrellas del cielo!
Aunque recorramos el mundo a lo largo y ancho,
vosotras nos dais por todas partes vuestra fiel compañía.
¡Adiós, querido sol, ahora te vas al reposo, adiós!
El paso del sol a las estrellas acompaña la entrada en la noche. Las estrellas aparecen como compañeras fieles del caminante, una imagen romántica de comunión cósmica.
La quinta estrofa introduce una sola ventana:
¡Adiós, pequeña ventana clara y resplandeciente, adiós!
Brillas tan acogedoramente en la luz del crepúsculo,
e invitas tan cordialmente a la pequeña choza.
¡Ay, pasé a caballo ante ti tantas veces,
y acaso será hoy la última vez?
¡Adiós, pequeña ventana clara y resplandeciente, adiós!
La ventana simboliza calor humano y refugio. El jinete ha pasado ante ella tantas veces, quizá hoy por última vez. Aparece entonces el motivo de una domesticidad ya inalcanzable.
La sexta estrofa concluye con un giro sorprendente:
¡Adiós, estrellas, cubríos de gris! – ¡Adiós!
La luz tenue y vacilante de la pequeña ventana
no me la sustituís, vosotras, innumerables estrellas;
si no puedo detenerme aquí, si debo seguir de largo,
¿de qué me sirve que me sigáis con tanta fidelidad?
¡Adiós, estrellas, cubríos de gris! – ¡Adiós!
Las estrellas, que hace un momento eran fieles compañeras, son ahora invitadas a cubrirse. La luz de la pequeña ventana se ha apagado, se pierde la orientación. La alegría antes afirmada se derrumba: solo quedan soledad e incertidumbre.
Formalmente, el poema es rigurosamente estrófico, con repetición casi de estribillo de «Ade». Esta forma circular refuerza la impresión de una despedida ritualizada, pero con cada estrofa la tensión emocional se densifica.
Sentido y efecto en el ciclo
«Abschied» muestra el instante de la partida como una mezcla de alegría demostrativa y desesperación oculta. El sujeto se despide del mundo y de las personas sin nombrar su destino. Precisamente eso confiere a la escena su apertura existencial.
De manera típicamente romántica, la naturaleza se convierte aquí en espejo de estados interiores: ciudad, jardines, sol, estrellas y ventana aparecen como estaciones de un recorrido psíquico desde el exterior hacia el interior.
Dentro de Schwanengesang, el lied se sitúa en el umbral entre las escenas todavía cantables del grupo Rellstab y los lieder de Heine que siguen. Prepara el mundo más oscuro y más existencial de los cantos posteriores.
Así, «Abschied» se convierte en una representación poético-musical de un ser siempre en camino: una despedida sin llegada, típica del Schubert tardío.
Evgenia Fölsche – Interpretaciones y audio
La pianista Evgenia Fölsche mantiene el tono ligero en el salto y seco: acordes nerviosos, registro medio esbelto, línea cercana al habla: elegancia en lugar de urgencia.
Ejemplo de audio: Abschied con Dietrich Fischer-Dieskau y Gerald Moore
Solicitud de concierto
Schwanengesang de Franz Schubert forma parte del repertorio liederístico de Evgenia Fölsche y se interpreta regularmente en colaboración con cantantes de renombre. Los programas de concierto pueden concebirse de forma flexible y adaptarse a diferentes formaciones.
Evgenia Fölsche ha colaborado, entre otros, con cantantes como Benjamin Russell y Johann Kristinsson que incluyen Schwanengesang en su repertorio.
Enviar solicitud de conciertoPreguntas frecuentes sobre Schubert: «Abschied» (Schwanengesang n.º 7)
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¿«Abschied» es estrófico?
Sí: estrófico con recurrente verso-marco «Ade»; cada estrofa varía la escena (ciudad, naturaleza, muchachas, sol/estrellas, ventana).
¿Cuál es la tonalidad y cuál el carácter?
Mi bemol mayor, 2/4, animado; golpes de acorde elásticos y conducción silábica de la voz: una apariencia alegre sobre el dolor de la despedida.
¿Cuánto tempo y cuánto rubato?
Mejor ligero y flexible que rápido: pulsación regular, solo pequeñas expansiones respiratorias en las cesuras («Ade», «ventanita»); ningún amplio ritardando en el estribillo.