Franz Schubert: La bella molinera – Un Werther de la cultura del lied
Franz Schubert – Die schöne Müllerin:
- Das Wandern — El caminar
- Wohin? — ¿Adónde?
- Halt! — ¡Alto!
- Danksagung an den Bach — Acción de gracias al arroyo
- Am Feierabend — Al terminar la jornada
- Der Neugierige — El curioso
- Ungeduld — Impaciencia
- Morgengruß — Saludo matutino
- Des Müllers Blumen — Las flores del molinero
- Tränenregen — Lluvia de lágrimas
- Mein! — ¡Mía!
- Pause — Pausa
- Mit dem grünen Lautenbande — Con la cinta verde del laúd
- Der Jäger — El cazador
- Eifersucht und Stolz — Celos y orgullo
- Die liebe Farbe — El color amado
- Die böse Farbe — El color funesto
- Trockne Blumen — Flores marchitas
- Der Müller und der Bach — El molinero y el arroyo
- Des Baches Wiegenlied — Canción de cuna del arroyo
Die schöne Müllerin como el Werther de la cultura del lied
La comparación se impone: Die schöne Müllerin de Wilhelm Müller narra, al igual que el Werther de Goethe, un amor idealizado, la incapacidad de hablar, la rivalidad y un final trágico. Sin embargo, el ciclo de Müller no es una simple imitación de la famosa novela epistolar. Reúne varias corrientes literarias de su tiempo: poesía amorosa sentimental, literatura romántica del caminar, tono de canción popular y una poesía de la naturaleza animada. De este modo surge un “Werther de la cultura del lied”: cercano al pueblo en el tono, pero profundamente arraigado en la tradición literaria.
1. ¿Por qué precisamente Werther?
Las penas del joven Werther de Goethe (1774) estableció un modelo que ocupó durante mucho tiempo a la literatura europea: un joven vive el amor como una promesa absoluta de sentido, fracasa ante una amada inalcanzable y cae en una espiral de herida, pérdida de sí mismo y desesperación. Precisamente esta estructura básica vuelve a encontrarse también en el ciclo de Müller, trasladada a otro mundo social y poético.
2. Paralelismos estructurales: el modelo de Werther en el molino
- Narración en primera persona: al igual que Werther, el joven molinero habla desde una perspectiva radicalmente interior.
- Amada idealizada: Lotte, como la molinera, sigue siendo en gran medida una superficie de proyección.
- Figura rival: Albert y el cazador encarnan una realidad social estable.
- La naturaleza como espejo del alma: en ambas obras, el paisaje se convierte en espacio de resonancia de la psique.
- Final trágico: la autodisolución como última consecuencia del estrechamiento interior.
3. Las novelas amorosas sentimentales como trasfondo adicional
El propio Werther se sitúa dentro de una tradición de novelas epistolares sentimentales del siglo XVIII, como La Nouvelle Héloïse de Rousseau o Clarissa de Richardson. Esta literatura desarrolló por primera vez el modelo de una narración del sentimiento radicalmente interior. El ciclo de Müller adopta este principio narrativo, pero renuncia a la reflexión epistolar en favor de una condensación lírica inmediata.
4. El caminar romántico: el héroe como buscador
Junto a la tradición sentimental se sitúa la literatura romántica del caminar. El joven molinero es pariente del “buen para nada” de Eichendorff y de las canciones de los oficiales viajeros de comienzos del siglo XIX. Caminar significa búsqueda de sí mismo, apertura al mundo, pero también falta de patria. Este movimiento constituye la estructura exterior del relato interior.
5. El tono de la canción popular: la sencillez deliberada del lenguaje
Wilhelm Müller quería escribir poemas “que una muchacha pudiera cantar”. Su lenguaje se orienta hacia la canción popular: sencillo, rítmico, fácil de memorizar. Así, el gran drama amoroso se traslada del salón burgués a un mundo cercano a la vida cotidiana. Precisamente esta sencillez abrió a Schubert el camino hacia la forma narrativa musical del ciclo de lieder.
6. La naturaleza animada del Romanticismo
Por último, la poesía de la naturaleza de Müller se inscribe en la tradición de Novalis, Tieck y Brentano: la naturaleza no es un telón de fondo, sino una interlocutora del alma. El arroyo, el bosque y las flores asumen funciones dialógicas: una metáfora romántica de los diálogos interiores.
7. De la novela epistolar al ciclo de lieder
La diferencia decisiva con Goethe reside en la forma: Werther escribe cartas; el joven molinero canta canciones. La prosa reflexiva se convierte en poesía lírica cargada de afecto. Así, la literatura sentimental se transforma en escenas que pueden ser narradas por medio de la música.