Franz Schubert: Die schöne Müllerin – Pause (Pausa)
Franz Schubert – Die schöne Müllerin:
- Das Wandern — El caminar
- Wohin? — ¿Adónde?
- Halt! — ¡Alto!
- Danksagung an den Bach — Acción de gracias al arroyo
- Am Feierabend — Al terminar la jornada
- Der Neugierige — El curioso
- Ungeduld — Impaciencia
- Morgengruß — Saludo matutino
- Des Müllers Blumen — Las flores del molinero
- Tränenregen — Lluvia de lágrimas
- Mein! — ¡Mía!
- Pause — Pausa
- Mit dem grünen Lautenbande — Con la cinta verde del laúd
- Der Jäger — El cazador
- Eifersucht und Stolz — Celos y orgullo
- Die liebe Farbe — El color amado
- Die böse Farbe — El color funesto
- Trockne Blumen — Flores marchitas
- Der Müller und der Bach — El molinero y el arroyo
- Des Baches Wiegenlied — Canción de cuna del arroyo
«Pause» es la canción n.º 12 del ciclo Die schöne Müllerin D 795 (1823) de Franz Schubert, sobre un poema de Wilhelm Müller. Después del júbilo de «Mein!», el ciclo se detiene de repente: el laúd queda colgado en la pared, enlazado con una cinta verde, imagen suspendida entre plenitud, angustia y presentimiento. Schubert hace de ello una quietud en movimiento: “bastante rápido”, pero vuelto hacia la escucha interior, con matices delicados y un cierre interrogativo.
Índice
El poema (Wilhelm Müller – Setenta y siete poemas de los papeles póstumos de un trompista viajero, 1821) con modificación de Schubert
He colgado mi laúd en la pared,
lo he ceñido con una cinta verde —
ya no puedo cantar, mi corazón está demasiado lleno,
no sé cómo forzarlo a entrar en rimas.
El dolor más ardiente de toda mi añoranza
me fue dado exhalarlo en juego de canciones,
y cuando me lamentaba tan dulce y delicadamente,
aun pensaba que mi sufrimiento no era pequeño:
(Schubert: Aun creía que mi sufrimiento no era pequeño.)
¡Ay, cuán grande debe de ser el peso de mi dicha,
si ningún sonido sobre la tierra puede contenerlo!
Ahora, querido laúd, ¡descansa aquí en el clavo!
Y si una brisita sopla sobre tus cuerdas,
y si una abeja te roza con sus alas,
entonces me entra miedo y un escalofrío me recorre.
¿Por qué dejé colgar la cinta tanto tiempo?
A menudo vuela en torno a las cuerdas con un sonido suspirante.
¿Es el eco de mi pena de amor?
¿O ha de ser el preludio de nuevas canciones?
Datos de la obra y visión general
- Compositor: Franz Schubert (1797–1828)
- Ciclo: Die schöne Müllerin D 795, n.º 12
- Fuente textual: Wilhelm Müller, «Pause» (primera impresión en 1821)
- Composición: otoño de 1823; primera edición en 1824
- Tonalidad original / tempo: si bemol mayor, bastante rápido
- Duración: aprox. 2:00–3:00 minutos
- Instrumentación: voz y piano (son habituales las transposiciones)
- Forma: escena bipartita con referencia retrospectiva (laúd / “cinta verde”) y horizonte abierto de interrogación
Tonalidad / tempo / numeración según la visión general de la obra (Wikipedia).
Datos sobre el poema
- Autor: Wilhelm Müller (1794–1827)
- Forma estrófica: 2 estrofas de 10 / 8 versos (pregunta final)
- Recursos estilísticos: símbolo (el laúd), color como leitmotiv (verde), sinestesia sonora (brisa / abeja / cuerdas), giro antitético (peso de la dicha ↔ angustia)
Génesis y contexto del ciclo
«Pause» es un punto de inflexión: después del grito triunfal de «Mein!», la felicidad parece de pronto demasiado grande para las palabras. La cinta verde (esperanza / color de la molinera) se convierte en un hilo conductor dramático y lleva directamente a «Mit dem grünen Lautenbande» (n.º 13), donde el símbolo recibe una escena propia.
Más sobre el ciclo (contenido, datos de la obra, todos los artículos sobre las canciones) en la página de conjunto: Die schöne Müllerin – Vista general.
Práctica interpretativa y recepción
Gesto y pulso: bastante rápido, pero interiormente sereno: el flujo del movimiento es respiración, no presión. Consonantes suaves, vocales sostenidas; nada de freno lacrimoso en «mi corazón está demasiado lleno».
Sonoridad simbólica: “laúd” sin pantomima, sino con una imaginación tímbrica coloreada en el piano (arpegio delicado, legato dolce). La “cinta verde” recibe pequeños puntos de luz; en «miedo / escalofrío», un discreto ensombrecimiento, sin gesto dramático.
Grabaciones de referencia (selección)
- Dietrich Fischer-Dieskau – Gerald Moore (DG)
- Ian Bostridge – Mitsuko Uchida (Decca)
- Christoph Prégardien – Andreas Staier (fortepiano; harmonia mundi)
- Fritz Wunderlich – Hubert Giesen (Orfeo)
- Matthias Goerne – Christoph Eschenbach (Teldec)
Análisis – música
Laúd en el clavo y movimiento interior
El acompañamiento de Schubert mantiene una motricidad interior (corcheas en movimiento), mientras la melodía sigue siendo una cantilena cercana al habla: la paradoja de una “quietud en movimiento”. Se perciben ecos de arpegios de laúd, aunque estilizados.
Forma, espacio tonal y “cinta verde”
El espacio tonal de si bemol mayor sostiene la superficie luminosa de la felicidad; aparecen sombras armónicas en «miedo / escalofrío». La pregunta final («¿preludio de nuevas canciones?») permanece abierta, musicalmente como un final delicado sin señal de triunfo.
Representación visual
Visualización artística de Evgenia Fölsche:
La imagen muestra el laúd del joven molinero, ahora colgado inmóvil en la pared.
Después de tanto cantar, esperar y estremecerse por dentro, el instrumento ha enmudecido; lo que
hace un instante aún era sonido ha pasado al silencio. La cinta verde que adorna
el laúd remite a ese signo que, para el joven caminante, se ha convertido en emblema de su amor.
Así, el instrumento aparece no solo como objeto, sino como portador
de su anhelo.
De especial fuerza poética es la abeja posada sobre el laúd.
Parece un pequeño eco vivo de lo que antaño vibraba en él: zumbido,
temblor, sonido. Al mismo tiempo une con sutileza naturaleza y música.
Allí donde las cuerdas callan, la delicada vida de la abeja ocupa su lugar. Surge así
la impresión de que el amor del joven molinero no se ha extinguido, sino que simplemente
se ha transformado: de sentimiento cantado en signo silencioso y suspendido.
Como la música de Schubert, la imagen capta también un instante entre movimiento y reposo.
«Pause» no es un final, sino una detención llena de resonancias. El silencio del laúd
hace aún más perceptible la agitación interior, y la cinta verde sigue atando
ese silencio a la amada. Se hace visible lo que resuena en el texto y en la música:
que el amor sigue vibrando incluso cuando ya no se oye ningún sonido: suave, tenso
y lleno de espera, como el zumbido de una abeja sobre un instrumento en reposo.
Análisis – poesía
El poema «Pause» se sitúa en Die schöne Müllerin inmediatamente después de la reivindicación jubilosa de posesión en «Mein!». Marca un momento de suspensión. Tras el gran grito de una felicidad supuesta, el caminante calla. El lenguaje pasa de la exclamación extática a la silenciosa interrogación de sí mismo. La música, que hasta ahora había sostenido sus sentimientos, se convierte ahora en un problema en sí misma.
En la primera estrofa, el yo describe el acto de callar:
He colgado mi laúd en la pared,
lo he ceñido con una cinta verde —
ya no puedo cantar, mi corazón está demasiado lleno,
no sé cómo forzarlo a entrar en rimas.
El dolor más ardiente de toda mi añoranza
me fue dado exhalarlo en juego de canciones,
y cuando me lamentaba tan dulce y delicadamente,
aun pensaba que mi sufrimiento no era pequeño:
¡Ay, cuán grande debe de ser el peso de mi dicha,
si ningún sonido sobre la tierra puede contenerlo!
El laúd — símbolo de la autoexpresión poética y musical — queda colgado en la pared y ceñido con una cinta verde. En el ciclo, el verde representa esperanza y vínculo; al mismo tiempo, la cinta actúa casi como una atadura. El hablante declara que ya no puede cantar porque su corazón está “demasiado lleno”. El lenguaje del lied ya no basta para contener la intensidad de su sentimiento.
Resulta especialmente llamativa la mirada retrospectiva al arte anterior del lamento cantado: el caminante podía exhalar el “dolor más ardiente” de su anhelo en canciones y entonces creía grande su sufrimiento. Pero ahora la felicidad que siente sobrepasa toda forma musical. Es precisamente la felicidad la que lo reduce al silencio, un giro psicológico paradójico, pero central.
En este punto Schubert modifica deliberadamente el texto de Müller en su musicalización: el «aun pensaba» de Müller se convierte en Schubert en «aun creía». Allí donde Müller formula una autoevaluación reflexiva, Schubert intensifica el tono emocional de una convicción interior. Esta modificación sirve a la intimidad del canto; no es, sin embargo, una variante de Müller, sino una decisión textual compositiva.
En la segunda estrofa, la naturaleza anima el laúd abandonado:
Ahora, querido laúd, ¡descansa aquí en el clavo!
Y si una brisita sopla sobre tus cuerdas,
y si una abeja te roza con sus alas,
entonces me entra miedo y un escalofrío me recorre.
¿Por qué dejé colgar la cinta tanto tiempo?
A menudo vuela en torno a las cuerdas con un sonido suspirante.
¿Es el eco de mi pena de amor?
¿O ha de ser el preludio de nuevas canciones?
Brisa y abeja hacen sonar el laúd sin intervención del ejecutante. El instrumento se convierte en caja de resonancia del inconsciente. El hablante se asusta de ese sonido: lo que una vez fue su propio canto aparece ahora como una voz ajena. La cinta verde revolotea en torno a las cuerdas y produce un “sonido suspirante”, imagen acústica de la inquietud interior.
Las últimas preguntas se abren hacia el futuro: ¿se trata del eco de una pena de amor pasada o ya del preludio de nuevas canciones? El caminante se halla en un umbral. La sensación de felicidad segura ha terminado; algo nuevo se anuncia, y ya no sonará alegremente.
Significado y función dentro del ciclo
«Pause» es el momento lírico de suspensión después del grito «¡Mía!». El caminante cree haber alcanzado su meta, y calla. Su estrategia anterior, que consistía en ordenar y dominar los sentimientos mediante el canto, ya no funciona. La felicidad aparece como un exceso para el que no se encuentra ya ningún lenguaje.
Al mismo tiempo, se anuncia una nueva fase: el laúd empieza a sonar por sí solo, la naturaleza asume la voz de la interioridad. Así se prepara aquello que más tarde irrumpirá abiertamente: los celos, el miedo y la desesperación ya no serán modelados por el hablante, sino padecidos por él. El arte empieza a volverse contra él.
Así, «Pause» actúa como el instante entre inspiración y espiración del ciclo: un silencio que dice más que cualquier lied. De ese silencio nace pronto una música nueva, más oscura: la música del sufrimiento que determina el curso posterior de Die schöne Müllerin.
Evgenia Fölsche – interpretaciones y audio
La pianista Evgenia Fölsche lee esta canción como una escena interior: pulso elástico, colores de “laúd” centelleantes, palabras finamente matizadas («miedo», «escalofrío») y un final abierto, interrogativo.
Ejemplo de audio: Pause con Dietrich Fischer-Dieskau y Gerald Moore
Solicitud de concierto
Die schöne Müllerin de Franz Schubert forma parte del repertorio de lied de Evgenia Fölsche y se interpreta regularmente en colaboración con cantantes de renombre. Los programas de concierto pueden configurarse de manera flexible y adaptarse a distintas formaciones.
Evgenia Fölsche ha colaborado, entre otros, con cantantes como Johannes Kammler, Benjamin Russell y Gerrit Illenberger que tienen Die schöne Müllerin en su repertorio.
Enviar solicitud de conciertoPreguntas frecuentes sobre Schubert: «Pause» (Die schöne Müllerin n.º 12)
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¿Tonalidad y tempo?
Si bemol mayor, bastante rápido; quietud en movimiento con melodía cercana al habla.
¿Qué significa la “cinta verde”?
Leitmotiv cromático (esperanza, molinera); enlaza «Pause» directamente con «Mit dem grünen Lautenbande» (n.º 13), del símbolo al momento dramático.
¿Texto poético fiable?
Sí: LiederNet y SchubertSong.uk documentan el texto y sus variantes (por ejemplo, «Liederscherz» frente a «Liederschmerz» en la versión de Schubert).