Franz Schubert: Winterreise – Das Wirtshaus (La posada)

Autora: Evgenia Fölsche

«Das Wirtshaus» es el Lied n.º 21 del Winterreise D 911 (1827) de Franz Schubert sobre un poema de Wilhelm Müller. A la resolución solitaria de El Poste indicador sigue una estación de aparente llegada: el cementerio como “posada” – pero las habitaciones están ocupadas.

Schubert condensa esta imagen en un punto de reposo estrófico, de carácter coral en fa mayor, 4/4, muy lento. La escritura parece un caminar litúrgico y silencioso, amplio y solemne – y es precisamente esta dignidad serena la que vuelve tanto más conmovedor el rechazo final.

El poema (Wilhelm Müller – De la edición original impresa de 1824)

De: Winterreise – Lied XXI

Auf einen Totenacker
hat mich mein Weg gebracht.
allhier will ich einkehren:
hab’ ich bei mir gedacht.

Mi camino me ha conducido
a un campo de muertos.
Aquí quiero detenerme:
así pensé para mis adentros.

Ihr grünen Totenkränze
könnt wohl die Zeichen sein,
die müde Wandrer laden
in’s kühle Wirtshaus ein.

Vosotras, verdes coronas funerarias,
bien podríais ser las enseñas
que invitan a los viajeros cansados
a la fresca posada.

Sind denn in diesem Hause
die Kammern all’ besetzt?
bin matt zum Niedersinken
und tödlich schwer verletzt.

¿Están acaso en esta casa
ya ocupadas todas las habitaciones?
Estoy exhausto, a punto de desplomarme,
y mortalmente, gravemente herido.

O unbarmherz’ge Schenke,
doch weisest du mich ab?
nun weiter denn, nur weiter,
mein treuer Wanderstab!

¡Oh posada despiadada,
me rechazas, pues?
Entonces adelante, siempre adelante,
mi fiel bastón de caminante!

Datos de la obra y visión general

  • Compositor: Franz Schubert (1797–1828)
  • Ciclo: Winterreise D 911, n.º 21 (Das Wirtshaus)
  • Texto: Wilhelm Müller, Winterreise (1823/24)
  • Composición: 1827; primera edición impresa en 1828 (Parte II)
  • Tonalidad / compás / tempo: fa mayor, 4/4, muy lento
  • Duración: aprox. 2:30–3:30 minutos
  • Plantilla: voz y piano (son habituales las transposiciones)
  • Forma: estrófica (4 estrofas) con gesto coral

Datos del poema

  • Autor: Wilhelm Müller (1794–1827)
  • Forma estrófica: 4 cuartetas; rima cruzada
  • Recursos estilísticos: alegoría cementerio = posada, corona funeraria como enseña de posada, ironía de la “posada” que rechaza, lenguaje de peregrinación y hospedaje

Génesis y contexto del ciclo

Tras «Der Wegweiser», el caminante parece haber encontrado por fin una estación en la que el camino podría terminar. Pero esta supuesta llegada es ambigua: la posada es en verdad un cementerio, el hospedaje una metáfora de la muerte.

Precisamente por eso «Das Wirtshaus» se convierte en un centro de reposo de la segunda parte del ciclo. Por primera vez, el caminante expresa de manera completamente abierta el deseo de un descanso definitivo. La muerte no aparece como imagen del horror, sino como reposo anhelado. Que incluso este descanso le sea negado pertenece a los giros más amargos de todo Winterreise.

Dentro del ciclo, el Lied sitúa definitivamente en primer plano la frontera entre vida y muerte. Más sobre el contexto amplio: Winterreise como viaje al abismo del alma, La enfermedad de Schubert y Winterreise y La semiótica del Lied.

Práctica interpretativa y recepción

Coral y dicción: el Lied exige una respiración larga y tranquila y una conducción de línea clara y sencilla. La voz no debe lamentarse, sino hablar casi como en una oración solemne. Precisamente la contención confiere al Lied su dignidad.

Imagen pianística: la escritura está pensada de manera acordal, cercana a una textura a cuatro voces. El pedal permanece sobrio, los colores son contenidos. En «mortalmente, gravemente herido» el sonido puede densificarse un poco, pero inmediatamente después debe volver esa calma litúrgica, apagada y recogida, que sostiene todo el Lied.

El giro final, «entonces adelante, siempre adelante», no es un estallido, sino una resolución agotada. Quien introduce aquí demasiado pathos le quita al Lied su verdadera dureza.

Intérpretes históricos de referencia

  • Dietrich Fischer-Dieskau – barítono
  • Hans Hotter – bajo-barítono
  • Peter Schreier – tenor

Intérpretes actuales con quienes colaboro

Análisis – música

Gesto coral y respiración

Schubert reviste «Das Wirtshaus» con un gesto coral. La música parece serena, digna y casi sagrada. La escritura pianística se mueve de modo homófono, el bajo avanza lentamente, y la voz se despliega silábicamente en amplios arcos de respiración.

Precisamente esta sencillez es decisiva. No hay efectos dramáticos, ni irrupciones súbitas, ni agudizaciones virtuosísticas. La conmoción nace del hecho de que la música abre un mundo de reposo, de orden y de acogida – mientras el texto ve negado precisamente ese reposo.

Armonía, forma y metafórica sacra

El luminoso fa mayor constituye una de las mayores paradojas del Lied. La muerte no aparece aquí negra y áspera, sino bajo una luz que recuerda al consuelo y al recogimiento litúrgico. Solo algunos grados laterales y ciertos oscurecimientos trazan los puntos de dolor, especialmente allí donde se habla de estar «mortalmente, gravemente herido».

La disposición estrófica refuerza la impresión de ritual. Cada estrofa actúa como un nuevo, sereno intento de reposo. Pero al final el texto impone la continuación del camino: el marco litúrgico permanece, el reposo esperado no llega.

Representación visual

Visualización artística de Evgenia Foelsche:
El caminante se encuentra ante la verja de un cementerio. Las dos tumbas recientes con sus coronas parecen la interpretación amarga y concreta del título del Lied: la «posada» es aquí verdaderamente el último refugio.

Precisamente las coronas coloridas en el entorno descolorido hacen visible la tensión de la imagen. Parecen sugerir un reposo muy cercano y alcanzable – y, sin embargo, le sigue siendo negado al caminante.

Análisis – poesía

«Das Wirtshaus» es uno de los poemas más radicales de Winterreise, porque transfiere por completo el deseo de descanso a la muerte. El cementerio no aparece como lugar de horror, sino como hospedaje anhelado. Es precisamente esta inversión la que vuelve el Lied tan estremecedor.

La entrada en el campo de los muertos

Auf einen Totenacker
hat mich mein Weg gebracht.
allhier will ich einkehren:
hab’ ich bei mir gedacht.

Mi camino me ha conducido
a un campo de muertos.
Aquí quiero detenerme:
así pensé para mis adentros.

Ya la primera estrofa está marcada por una dureza lacónica. El caminante llega a un cementerio y piensa en detenerse allí. El lenguaje se mantiene sobrio, casi despreocupado. Precisamente así se hace evidente hasta qué punto su deseo se ha alejado de todo refugio terrenal.

El cementerio como posada

Ihr grünen Totenkränze
könnt wohl die Zeichen sein,
die müde Wandrer laden
in’s kühle Wirtshaus ein.

Vosotras, verdes coronas funerarias,
bien podríais ser las enseñas
que invitan a los viajeros cansados
a la fresca posada.

Aquí se despliega la metáfora central del Lied. Las coronas funerarias se convierten en enseñas de posada, el cementerio se convierte en hospedaje. La «fresca posada» designa no solo el lugar de la tumba, sino también el reposo anhelado lejos del dolor, del calor, de la inquietud y del recuerdo.

El deseo de ser acogido

Sind denn in diesem Hause
die Kammern all’ besetzt?
bin matt zum Niedersinken
und tödlich schwer verletzt.

¿Están acaso en esta casa
ya ocupadas todas las habitaciones?
Estoy exhausto, a punto de desplomarme,
y mortalmente, gravemente herido.

En esta estrofa la petición se formula abiertamente. El caminante pregunta si aún queda lugar para él. Las «habitaciones» son tumbas, el hospedaje es la muerte. Fatiga y herida ya no aparecen solo como imágenes interiores, sino como una condición que reclama un reposo definitivo.

El rechazo

O unbarmherz’ge Schenke,
doch weisest du mich ab?
nun weiter denn, nur weiter,
mein treuer Wanderstab!

¡Oh posada despiadada,
me rechazas, pues?
Entonces adelante, siempre adelante,
mi fiel bastón de caminante!

La última estrofa realiza el giro cruel. Ni siquiera la muerte acoge al caminante. La «posada» permanece cerrada. Así, el bastón de caminante se convierte en la única fidelidad que queda: no el reposo, sino la continuación del camino es lo que le está destinado al caminante.

Sentido y efecto dentro del ciclo

«Das Wirtshaus» es uno de los puntos de reposo más sombríos de Winterreise. El caminante reconoce la muerte como la estación final deseada, pero incluso ese último refugio le es negado. Ahí reside la verdadera dureza del Lied: no se le permite llegar, ni siquiera a la tumba.

Para el ciclo, esto marca un paso decisivo. La última fase de Winterreise comienza allí donde incluso la muerte sigue todavía aplazada. El camino continúa, no por esperanza, sino bajo el efecto de una compulsión casi inquietante a seguir adelante.

Así, «Das Wirtshaus» se sitúa directamente en el umbral de los Lied finales. El mundo de los vivos ha quedado atrás, el de los muertos aún no es accesible – el caminante se mueve ya definitivamente en una zona intermedia, que hallará su imagen última en el Hombre del organillo.

Evgenia Fölsche – interpretaciones y audio

La pianista Evgenia Fölsche mantiene el coral estrecho y sereno, con claros arcos de respiración y colorido parco; la punta decisiva «me rechazas, pues» queda dicha con sobriedad.

Ejemplo de escucha: Das Wirtshaus con Dietrich Fischer-Dieskau y Gerald Moore

A la visión general de Winterreise

Winterreise para su programa de concierto

El Winterreise de Franz Schubert forma parte del repertorio de Lied de Evgenia Fölsche y puede realizarse en distintos formatos de interpretación. Según la ocasión, el espacio y el concepto artístico, son posibles diferentes formaciones y modalidades.

Son posibles, entre otras cosas, interpretaciones con distintas tesituras desde soprano hasta bajo, variantes con coro, con imágenes o en forma escénica. Encontrará una visión general de los formatos, las formaciones y las posibilidades artísticas en la página de conciertos dedicada a Winterreise.

A la página de conciertos de Winterreise

Preguntas frecuentes sobre Schubert: «Das Wirtshaus» (Winterreise n.º 21)

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¿Es «Das Wirtshaus» estrófico?

Sí. El Lied está concebido de forma estrófica y, en conjunto, actúa como un coral apacible con solo ligeros desplazamientos de color.

¿Qué tonalidad y qué compás caracterizan el Lied?

Fa mayor, 4/4, muy lento. Los amplios arcos respiratorios y la calma acordal confieren al Lied su carácter litúrgico.

¿Cómo se evita el pathos sacro en la interpretación?

Con dinámica sobria, dicción clara y pedalización parca. El Lied gana por sencillez y calma, no por una gran énfasis.