La bella molinera completamente desconocida – Florecilla nomeolvides
Franz Schubert – Die schöne Müllerin:
- Das Wandern — El caminar
- Wohin? — ¿Adónde?
- Halt! — ¡Alto!
- Danksagung an den Bach — Acción de gracias al arroyo
- Am Feierabend — Al terminar la jornada
- Der Neugierige — El curioso
- Ungeduld — Impaciencia
- Morgengruß — Saludo matutino
- Des Müllers Blumen — Las flores del molinero
- Tränenregen — Lluvia de lágrimas
- Mein! — ¡Mía!
- Pause — Pausa
- Mit dem grünen Lautenbande — Con la cinta verde del laúd
- Der Jäger — El cazador
- Eifersucht und Stolz — Celos y orgullo
- Die liebe Farbe — El color amado
- Die böse Farbe — El color funesto
- Trockne Blumen — Flores marchitas
- Der Müller und der Bach — El molinero y el arroyo
- Des Baches Wiegenlied — Canción de cuna del arroyo
«Florecilla nomeolvides» pertenece a los poemas más sobrecogedores — y al mismo tiempo más sorprendentes — de Die schöne Müllerin de Wilhelm Müller. Lo que al principio parece un inocente símbolo de naturaleza y amor se vuelve inquietante a lo largo del poema: aquí el “nomeolvides” no es azul y delicado, sino negro, pegado al suelo y ligado a un abismo. De este modo, el texto marca un umbral: lejos de la promesa romántica, hacia el oscuro presentimiento, la pérdida y la cercanía de la muerte.
Índice
El poema (Wilhelm Müller)
De: Die schöne Müllerin
¿Qué me impulsa cada mañana
Tan hondo al bosque?
¿De qué me sirve esconderme
En la arboleda no escuchada?
En todos los prados florece
La florecilla nomeolvides,
Mira desde el cielo sereno
En luz azul.
Y si he de pisarla,
Mi pie tiembla y retrocede,
De cada cáliz suplica
Una mirada bien conocida.
¿Sabes en qué jardín
Se encuentra la florecilla nomeolvides?
Esa florecilla tengo que buscarla,
Vaya por donde vaya el camino.
No es para el pecho de una muchacha,
No tiene tan bello aspecto:
Negra, negra es su color,
No encaja en ningún ramo.
No tiene hojas verdes,
No tiene perfume de flor,
Se enrosca junto al suelo
En un aire nocturno y opresivo.
También crece en una orilla,
Pero abajo no corre ningún arroyo,
Y si quieres arrancar la florecilla,
El abismo te arrastra hacia abajo.
Ese es el verdadero jardín,
Un negro, negro velo de luto:
Sobre él puedes acostarte —
¡Cierra la puerta del jardín!
Texto según ediciones/impresiones habituales (entre otras Zeno.org, Wikisource).
Contexto dentro del ciclo
En el universo de Die schöne Müllerin, «Florecilla nomeolvides» actúa como un contrapunto al familiar cliché del nomeolvides “románticamente azul”. El poema toma un conocido signo del recuerdo — y lo invierte. Precisamente este momento de inversión es lo que vuelve tan poderoso al texto: muestra cómo un símbolo de fidelidad puede transformarse en un signo de vínculo con un lado oscuro.
Motivos y simbolismo
1) El nomeolvides como compulsión psicológica
El yo lírico es empujado “cada mañana” al bosque, no por alegría, sino como si una fuerza interior lo impulsara. La forma interrogativa («¿Qué me impulsa…?») ya es un síntoma: el hablante ya no entiende su propio movimiento como una decisión, sino como un ser arrastrado.
2) La mirada desde el cáliz
Resulta especialmente inquietante el desplazamiento desde la imagen botánica hacia la relación humana: de “cada cáliz” suplica “una mirada bien conocida”. La florecilla se convierte en el sustituto de una persona, de un recuerdo o de una exigencia: No me olvides.
3) Negro en lugar de azul
La ruptura aparece de forma abierta: “Negra, negra es su color”. No se trata solo de una indicación cromática, sino de una revalorización del símbolo. La florecilla “no es para el pecho de una muchacha”, no encaja “en ningún ramo”, no tiene “perfume de flor”: rechaza todos los gestos amorosos habituales.
4) Orilla sin arroyo: abismo en lugar de camino
El motivo de la “orilla” despierta una expectativa: normalmente debajo corre el agua. Aquí, sin embargo, expresamente no: “Pero abajo no corre ningún arroyo”. En lugar de orientación y acompañamiento, espera el abismo. Quien quiera arrancarla (es decir, poseerla, retenerla) es arrastrado hacia él.
Lenguaje, forma y dramaturgia
El texto trabaja con una estructura estrófica clara y con fuertes puntos de giro: desde el movimiento matinal (estrofa 1), pasando por la imagen de la naturaleza aparentemente luminosa (estrofa 2), hasta la vacilación moral y emocional (“Mi pie tiembla y retrocede”) y finalmente la revelación del nomeolvides “negro”. Las repeticiones (“florecilla nomeolvides”, “negra, negra”) actúan como una invocación, como si el yo tuviera que atarse a sí mismo a una idea fija.
Interpretación: del signo del recuerdo al abismo
«Florecilla nomeolvides» muestra cómo el recuerdo puede volverse del revés: de la cálida promesa de fidelidad a un vínculo oscuro que ya no sostiene, sino que arrastra hacia abajo. El “verdadero” jardín no es un jardín del encuentro, sino un “negro velo de luto”, una tela de duelo. Y la imagen final (“Sobre él puedes acostarte — / ¡Cierra la puerta del jardín!”) cierra el espacio de una vez por todas: no ya paisaje abierto, sino irrevocabilidad, clausura, asociación funeraria.
Precisamente porque el texto escribe de manera tan consecuente contra el símbolo esperado, actúa como una advertencia dentro del mundo del ciclo: quien piense el amor solo como aferrarse no llega a la cercanía, sino al borde del abismo.
Preguntas frecuentes sobre «Florecilla nomeolvides» (Wilhelm Müller)
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¿De qué trata en el fondo?
De un símbolo del recuerdo y de la fidelidad que se vuelve inquietante: el “nomeolvides” no se convierte en un mensaje de amor, sino en un signo de compulsión, de duelo y de cercanía al abismo.
¿Por qué la florecilla es “negra”?
El “negro” marca la revalorización: ya no promesa romántica, sino pérdida, oscuridad y luto. La imagen encaja con el “velo de luto” y con el final, que recuerda a un encierro o a un entierro.
¿Qué significa la “orilla” bajo la cual “no corre ningún arroyo”?
Es una expectativa frustrada: allí donde se espera dirección, compañía o vida, hay vacío, y debajo de él el abismo. Es una imagen poderosa de desorientación y de apego peligroso.
¿Dónde puedo encontrar el texto en una versión fiable?
Pueden encontrarse buenas versiones del texto, entre otros lugares, en Zeno.org y Wikisource, cada uno con indicaciones editoriales o de fuente.