Franz Schubert: Winterreise – Die Krähe (El cuervo)

Autora: Evgenia Fölsche

«Die Krähe» es el Lied n.º 15 del Winterreise D 911 (1827) de Franz Schubert sobre texto de Wilhelm Müller. Tras la engañosa visión de la vejez en Der greise Kopf, aparece ahora un acompañante oscuro que ya no desaparece: la corneja que gira sobre el caminante.

Schubert modela a partir de ello una escena de cámara estrófica y sencilla en do menor, 2/4, etwas langsam. El ostinato, aparentemente sereno, hace audible la trayectoria circular del ave. Precisamente en esa calma reside lo inquietante: la corneja no es solo un presagio, sino una figura de persistencia, fidelidad y cercanía de la muerte.

El poema (Wilhelm Müller – De la edición original impresa de 1824)

De: Winterreise – Lied XV

Eine Krähe war mit mir
aus der Stadt gezogen,
ist bis heute für und für
um mein Haupt geflogen.

Una corneja vino conmigo
desde la ciudad,
y hasta hoy, sin cesar,
ha volado en torno a mi cabeza.

Krähe, wunderliches Thier,
willst mich nicht verlassen?
meinst wohl bald als Beute hier
meinen Leib zu fassen?

Corneja, extraña criatura,
¿no quieres abandonarme?
¿piensas acaso apresar pronto aquí
mi cuerpo como presa?

Nun, es wird nicht weit mehr gehn
an dem Wanderstabe.
Krähe, laß mich endlich sehn
Treue bis zum Grabe!

Bien, ya no se avanzará mucho más
con este bastón de caminante.
Corneja, déjame ver por fin
fidelidad hasta la tumba.

Datos de la obra y visión general

  • Compositor: Franz Schubert (1797–1828)
  • Ciclo: Winterreise D 911, n.º 15 (Die Krähe)
  • Texto: Wilhelm Müller, Winterreise (1823/24)
  • Composición: 1827; primera edición impresa en 1828 (Parte II)
  • Tonalidad / compás / tempo: do menor, 2/4, etwas langsam
  • Duración: aprox. 1:40–2:30 minutos
  • Plantilla: voz y piano (son habituales las transposiciones)
  • Forma: forma estrófica sencilla con ostinato constante en el acompañamiento

Datos del poema

  • Autor: Wilhelm Müller (1794–1827)
  • Forma estrófica: 3 cuartetas; rima cruzada
  • Recursos estilísticos: personificación, metafórica de la muerte, antítesis acompañante/devoradora, imagen conductora del círculo, figura paradójica de la fidelidad

Génesis y contexto del ciclo

Die Krähe enlaza directamente con el desengaño de Der greise Kopf. Allí el cabello blanco no era más que un engaño helado. Aquí, la momentánea ilusión de la vejez se transforma en una compañía duradera: la muerte, por así decirlo, vuela al lado.

Este Lied pertenece a aquella fase de Winterreise en la que los signos exteriores se convierten cada vez más claramente en espejos de estados interiores. La corneja es al principio todavía una imagen real. Pero muy pronto se abre semánticamente: como ave carroñera, mensajera de la muerte, signo del destino, compañera inquietante, quizá incluso como la única figura que permanece verdaderamente fiel al caminante.

Así se muestra de manera ejemplar cuán abiertamente trabaja el lenguaje de las imágenes en este ciclo. Más sobre ello en los artículos introductorios La semiótica del Lied así como en El arte que sigue trabajando.

Más sobre el contexto general en la Winterreise – Visión general y en el artículo Winterreise como viaje al abismo del alma.

Práctica interpretativa y recepción

Pulso y línea: un pulso de 2/4 calmado y tenso, sin exageración dramática. La voz se mantiene sobria y rectilínea. Precisamente esta aparente objetividad hace que la escena resulte aún más opresiva.

Imagen pianística: un ostinato uniforme, ligeramente ligado, como huella circular de la corneja. Poco pedal, color frío, contorno claro. La corneja no debe sonar de forma plásticamente “malvada”, sino implacablemente persistente.

Intérpretes históricos de referencia

  • Dietrich Fischer-Dieskau – barítono
  • Hermann Prey – barítono

Intérpretes actuales con quienes colaboro

Análisis – música

Gestualidad circular y ostinato

El patrón agudo y repetitivo del acompañamiento dibuja la trayectoria circular de la corneja. La música gira, por así decirlo, sobre el caminante, sin resolverse nunca de verdad. La voz responde a ello con gestos breves y escuetos, más afirmativos que explosivos.

Precisamente ahí reside la fuerza semiótica del Lied: el ostinato no significa solo “un pájaro”. Puede leerse como girar, perseguir, observar, esperar o destino. El signo permanece abierto, y es justamente esta apertura la que permite que cada interpretación oiga algo distinto: cercanía de la muerte, fidelidad, amenaza o un acompañamiento negro casi tierno.

Armonía, forma y cercanía de la muerte

En el ámbito del do menor, giros disminuidos y sutiles fricciones generan una tensión interior constante. La estroficidad resulta casi implacable, porque no ofrece salida alguna. Todo vuelve, como también vuelve la corneja.

Resulta especialmente poderoso que Schubert no convierta el Lied en una gran visión de la muerte. Permanece reducido, conciso, concentrado. Precisamente por ello la cercanía de la muerte se vuelve aún más inquietante: no como estado excepcional, sino como presencia duradera.

Representación visual

Visualización artística de Evgenia Foelsche:
Se extiende un cementerio invernal. Las tumbas están cubiertas de nieve, sencillas cruces se alzan en silenciosa hilera. Sobre una cruz de piedra se posa una gran corneja. Su oscuro plumaje destaca con nitidez sobre el blanco de la nieve.

La imagen retoma el simbolismo del Lied: la corneja no es un presagio súbito, sino una presencia persistente. No se aleja volando. Permanece. Precisamente esa quietud la vuelve tan penetrante.

Que sea mensajera de la muerte, compañera o última testigo, queda abierto. Esta apertura corresponde exactamente al efecto del Lied: la corneja es una imagen que sigue trabajando, porque nunca queda del todo fijada.

Análisis – poesía

El poema «Die Krähe» pertenece a las escenas de encuentro más intensas de Winterreise. Por primera vez, un animal adquiere un poder duradero de acompañamiento sobre el caminante. La corneja no solo es vista, sino interpelada. Así, de la observación exterior surge un diálogo existencial.

Eine Krähe war mit mir
aus der Stadt gezogen,
ist bis heute für und für
um mein Haupt geflogen.

Una corneja vino conmigo
desde la ciudad,
y hasta hoy, sin cesar,
ha volado en torno a mi cabeza.

Ya la primera estrofa establece una forma de fatalidad. La corneja acompaña al caminante desde que salió de la ciudad. Su girar en torno a la cabeza la convierte en una especie de pensamiento visible, en algo que pende constantemente sobre él. No es solo un animal, sino un signo que se le ha adherido.

Krähe, wunderliches Thier,
willst mich nicht verlassen?
meinst wohl bald als Beute hier
meinen Leib zu fassen?

Corneja, extraña criatura,
¿no quieres abandonarme?
¿piensas acaso apresar pronto aquí
mi cuerpo como presa?

En la segunda estrofa comienza el diálogo directo. La corneja es tratada como destinataria, casi como interlocutora secreta. El caminante interpreta enseguida su comportamiento en relación con la muerte: ve ya su propio cuerpo como futura presa. Eso es más que un presentimiento de muerte. Es un momento de radical autoobjetivación.

Nun, es wird nicht weit mehr gehn
an dem Wanderstabe.
Krähe, laß mich endlich sehn
Treue bis zum Grabe!

Bien, ya no se avanzará mucho más
con este bastón de caminante.
Corneja, déjame ver por fin
fidelidad hasta la tumba.

En la tercera estrofa la relación se invierte. La corneja ya no es solo amenaza, sino también posible compañera fiel. Precisamente ahí reside la perturbadora grandeza de este Lied: aquello que faltó en la vida —la fidelidad— se busca ahora justamente en el signo de la muerte.

La corneja se convierte así en un símbolo abierto. Puede leerse como heraldo de la muerte, pero también como espejo del estado interior, como sombra negra de la conciencia, como figura de lo ineludible o como última y perversa forma de fiabilidad. Precisamente esta semántica abierta hace que el Lied sea tan eficaz.

Sentido y efecto dentro del ciclo

Die Krähe marca un paso decisivo en la radicalización del ciclo. El caminante entra en una relación con la muerte que ya no es solo pensada, sino imaginada como acompañamiento constante. El paisaje retrocede. En su lugar aparece una relación — y precisamente con un signo de muerte.

Aquí se muestra de forma ejemplar por qué este arte sigue actuando más allá de su tiempo: la corneja no es unívoca. Cada oyente puede reconocer en ella algo distinto: miedo, consuelo, persecución, soledad, fidelidad o el anhelo de dejar por fin de estar solo. Precisamente porque el signo permanece abierto, cada cual puede reconocerse en él a su manera.

Así, Die Krähe prepara de forma inmediata los Lieder posteriores, en los que el caminante pierde cada vez más todo vínculo con el mundo de los vivos. La corneja no es el final. Pero ya vuela dentro de su círculo.

Evgenia Fölsche – interpretaciones y audio

La pianista Evgenia Fölsche mantiene el ostinato frío y suspendido, mientras la voz habla en línea recta. El acento sobre «Grabe» sigue siendo escueto — más signo que estallido.

Ejemplo de escucha: Die Krähe con Dietrich Fischer-Dieskau y Gerald Moore

A la visión general de Winterreise

Winterreise para su programa de concierto

El Winterreise de Franz Schubert forma parte del repertorio de Lied de Evgenia Fölsche y puede realizarse en distintos formatos de interpretación. Según la ocasión, el espacio y el concepto artístico, son posibles diferentes formaciones y modalidades.

Son posibles, entre otras cosas, interpretaciones con distintas tesituras desde soprano hasta bajo, variantes con coro, con imágenes o en forma escénica. Encontrará una visión general de los formatos, las formaciones y las posibilidades artísticas en la página de conciertos dedicada a Winterreise.

A la página de conciertos de Winterreise

Preguntas frecuentes sobre Schubert: «Die Krähe» (Winterreise n.º 15)

Haga clic en una pregunta para mostrar la respuesta.

¿Es «Die Krähe» estrófico?

Sí: una forma estrófica sencilla con marco ostinato constante.

¿Qué tonalidad y qué compás son característicos?

Do menor en 2/4, etwas langsam; las transposiciones son habituales según la tesitura.

¿Cómo se representa musicalmente el movimiento circular de la corneja?

Con un ostinato sereno y regular, velos de pedal muy sobrios y una declamación textual precisa; menos oleajes dramáticos que presencia persistente.