Schumann: Dichterliebe - Die alten bösen Lieder (Las viejas y malas canciones)

Autora: Evgenia Fölsche

«Die alten, bösen Lieder» es el lied final (n.º 16) del ciclo Dichterliebe op. 48 de Robert Schumann sobre un poema de Heinrich Heine. Con la gran metáfora del enorme ataúd que doce gigantes llevan hasta el mar, el narrador traza una línea final bajo el amor y el sufrimiento. El extenso posludio pianístico de Schumann transforma este entierro poético en una visión conclusiva silenciosa y transfigurada.

El poema (Heinrich Heine)

De: Lyrisches Intermezzo (Buch der Lieder)

Las viejas, malas canciones,
Los sueños malos y crueles,
Enterrémoslos ahora,
Traed un gran ataúd.

Meteré en él muchas cosas,
Aunque todavía no diré cuáles;
El ataúd ha de ser aún más grande
Que el tonel de Heidelberg.

Y traed también una parihuela fúnebre
De tablas firmes y gruesas;
También ha de ser aún más larga
Que el puente de Maguncia.

Y traedme asimismo doce gigantes,
Que han de ser más fuertes
Que el poderoso Cristóbal
En la catedral de Colonia junto al Rin.

Ellos deberán llevarse el ataúd
Y hundirlo en el mar;
Pues a un ataúd tan grande
Le corresponde una gran tumba.

¿Sabéis por qué el ataúd
Debe ser tan grande y tan pesado?
Porque en él puse también mi amor
Y mi dolor.

Datos de la obra y visión general

  • Compositor: Robert Schumann (1810–1856)
  • Ciclo: Dichterliebe op. 48, n.º 16 (final)
  • Fuente del texto: Heinrich Heine, Lyrisches Intermezzo (parte del Buch der Lieder)
  • Composición: mayo/junio de 1840 (año del lied), revisión en 1844; primera edición impresa en 1844
  • Espacio tonal / notación: 4 sostenidos (ámbito de Mi mayor / Do sostenido menor) en la parte vocal; amplio posludio pianístico en la región de Re bemol mayor (5 bemoles)
  • Indicaciones de tempo: Ziemlich langsam – más tarde Adagio – posludio Andante espressivo
  • Duración: aprox. 4–5 minutos; el lied más largo del ciclo
  • Plantilla: voz (diversas tesituras en las ediciones publicadas) y piano
  • Forma: compuesto de principio a fin; un gran epílogo instrumental cierra el ciclo

Datos del poema

  • Poeta: Heinrich Heine (1797–1856)
  • Origen (texto): 1822/23; publicado en 1827 en el Buch der Lieder (Lyrisches Intermezzo)
  • Forma estrófica: 6 estrofas de 4 versos
  • Esquema de rima: rima alternada (ABAB)
  • Recursos estilísticos: hipérbole, imaginería quebrada por la ironía, “revelación” final (amor/dolor) como remate

Génesis y contextos

Schumann escribió los veinte lieder de la versión original entre el 24 de mayo y el 1 de junio de 1840 (su «Liederjahr», marcado por el matrimonio largamente disputado con Clara Wieck). Se refirió al conjunto como una «gran obra de lieder» y subrayó que había trabajado en él «con tanto amor» (cartas de 1840/1843–44). La versión impresa en 16 números de la Dichterliebe apareció en 1844 en la editorial C. F. Peters.

El poema de Heine pertenece al Lyrisches Intermezzo (1822/23; edición impresa de 1827). Al igual que en el ciclo, también allí cierra el gran arco: desde el tierno inicio («Im wunderschönen Monat Mai») hasta el entierro ritual de las viejas canciones, es decir, del amor y del dolor.

Práctica interpretativa y recepción

La Dichterliebe figura entre los ciclos de lieder más interpretados del repertorio. Una de las primeras ejecuciones integrales documentadas en Londres fue ofrecida por Harry Plunket Greene (barítono) y Leonard Borwick (piano) el 11 de enero de 1895. El final n.º 16 es el lied más largo del ciclo y, con su posludio, forma una especie de «coro final instrumental» autónomo, a menudo percibido como el resumen del ciclo completo.

Grabaciones de referencia (selección)

  • Dietrich Fischer-Dieskau – Alfred Brendel
  • Fritz Wunderlich – Hubert Giesen
  • Peter Pears – Benjamin Britten
  • Lotte Lehmann – Bruno Walter
  • Hermann Prey – Karl Engel

Análisis – música

Declamación y gesto del “ataúd”

La escritura vocal silábica (en el ámbito de Mi mayor / Do sostenido menor) se despliega de forma “hablada” y solemne; los acordes compactos del piano actúan como las vigas portantes de la imagen del ataúd. Antes del remate («Wißt ihr, warum …»), Schumann frena (Adagio): una suspensión antes de la revelación que enmarca con fuerza la afirmación final.

Posludio como epílogo

En el Andante espressivo, el piano abre una lejana esfera de Re bemol mayor (5 bemoles). El amplio posludio sigue “hablando” mientras la voz calla: desde el punto de vista interpretativo, a menudo se entiende como una retrospectiva poética y una transfiguración del ciclo; hilos motívicos remiten a lieder anteriores.

Representación visual

Visualización artística:
Un estuche de violín abierto flota sobre aguas tranquilas. En su interior descansan un violín y una rosa rojo oscuro. Al fondo, un lejano macizo montañoso se recorta bajo la luz plateada de la luna.

El motivo retoma la idea central del lied «Die alten, bösen Lieder» del ciclo Dichterliebe de Robert Schumann: el poeta decide enterrar sus recuerdos dolorosos.

En el poema se habla de un ataúd gigantesco, grande como la catedral de Colonia. Sin embargo, la realización musical no conduce a una pesadez dramática, sino a un amplio posludio pianístico vuelto hacia el interior. La voz cantada se extingue, pero el piano sigue hablando.

El violín dentro del estuche representa aquí la voz ya enmudecida. No está destruido, sino depositado en reposo. La rosa remite al tema amoroso de todo el ciclo: no como pathos, sino como recuerdo.

El agua sustituye a la tumba. Sostiene, aleja, crea distancia. Igual que el largo posludio del lied, también el paisaje de la imagen se abre hacia una lejanía amplia y serena.

Así, la despedida no se muestra como aniquilación, sino como un dejar ir. Las «viejas, malas canciones» no desaparecen con violencia: se alejan flotando.

Análisis – poesía

Las viejas, malas canciones,
Los sueños malos y crueles,
Enterrémoslos ahora,
Traed un gran ataúd.

El poema se abre con un imperativo resuelto. Las «viejas, malas canciones» y los «sueños» deben ser enterrados. El recuerdo ya no aparece aquí como una tierna nostalgia, sino como algo pesado, casi siniestro.

El tono parece al principio sobrio y determinado. El yo lírico parece actuar de forma activa: una imagen opuesta a la pasividad sufrida hasta entonces.

Meteré en él muchas cosas,
Aunque todavía no diré cuáles;
El ataúd ha de ser aún más grande
Que el tonel de Heidelberg.

Con la comparación con el «tonel de Heidelberg» aparece una exageración grotesca. El tamaño del ataúd supera cualquier dimensión realista.

La hipérbole produce un doble efecto: parece irónica y al mismo tiempo desesperada. Lo que debe ser enterrado es inconmensurablemente grande.

Y traed también una parihuela fúnebre
De tablas firmes y gruesas;
También ha de ser aún más larga
Que el puente de Maguncia.

Y traedme asimismo doce gigantes,
Que han de ser más fuertes
Que el poderoso Cristóbal
En la catedral de Colonia junto al Rin.

La desmesura sigue intensificándose. Puentes, gigantes, san Cristóbal: todo es convocado para subrayar la magnitud de la empresa.

El universo de imágenes se vuelve casi de cuento. Pero bajo la exageración permanece un elemento serio: el dolor es tan inmenso que solo puede ser contenido mediante recursos gigantescos.

Ellos deberán llevarse el ataúd
Y hundirlo en el mar;
Pues a un ataúd tan grande
Le corresponde una gran tumba.

El mar aparece como el lugar del hundimiento definitivo. Aquí el agua no simboliza ni reflejo ni añoranza, sino borramiento.

¿Sabéis por qué el ataúd
Debe ser tan grande y tan pesado?
Porque en él puse también mi amor
Y mi dolor.

Solo en los últimos versos se dice abiertamente lo que antes solo se había insinuado: no solo las canciones y los sueños, sino el amor mismo es enterrado.

El remate final es sencillo, y precisamente por eso conmovedor. Detrás de todo lo grotesco se halla una verdad existencial.

Sentido y efecto en el ciclo

«Die alten, bösen Lieder» constituye la conclusión de Dichterliebe. Tras el enamoramiento, la decepción, la rebeldía y el dolor, aparece aquí el intento de un cierre definitivo.

El tono es ambivalente. Por un lado, parece resuelto: el pasado debe ser enterrado y hundido. Por otro, la imaginería desmesurada muestra hasta qué punto ese proyecto es en realidad imposible.

El amor no puede ser simplemente eliminado. Su magnitud exige una tumba igualmente grande.

La musicalización de Schumann refuerza esta doble lectura. El lied comienza casi como una marcha resuelta, pero en el amplio posludio pianístico la energía se disuelve en espacio y resonancia.

Es precisamente este posludio el que actúa como el mar mismo: lo que ha sido enterrado no se hunde sin dejar rastro, sino que sigue resonando. Así, el ciclo no termina en una liberación triunfal, sino en un apagarse abierto, melancólico.

Evgenia Fölsche – interpretaciones y audio

La pianista Evgenia Fölsche ha interpretado «Die alten, bösen Lieder» en numerosas ocasiones en concierto, entre otras en colaboración con cantantes como Benjamin Russell, y también lo ha grabado en CD.

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Preguntas frecuentes sobre Schumann: «Die alten, bösen Lieder» (Dichterliebe n.º 16)

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¿De qué trata «Die alten, bösen Lieder»?

El narrador quiere enterrar las «viejas canciones» —símbolo del amor pasado y del dolor— en un ataúd gigantesco. Al final revela lo que contiene: «mi amor y mi dolor».

¿Por qué es tan importante el posludio pianístico?

Funciona como el epílogo instrumental de todo el ciclo: la voz calla, pero el piano “sigue hablando”. La lejana esfera de Re bemol mayor crea una atmósfera de transfiguración y retrospección.

¿Qué tonalidades y tempi caracterizan la pieza?

La parte vocal se sitúa en el ámbito de Mi mayor / Do sostenido menor (Ziemlich langsam, después Adagio); el posludio se mueve en una esfera de cinco bemoles (región de Re bemol mayor, Andante espressivo).

¿Para qué tipos de voz es adecuado el lied?

Existen ediciones y transposiciones para distintas tesituras (alta / media / grave). En la práctica lo interpretan tenor, barítono, mezzosoprano, entre otros.

¿Se interpreta con frecuencia?

Sí. Como final de la Dichterliebe, pertenece al núcleo del repertorio de recital de lied y figura regularmente en programas de concierto.