Schumann: Dichterliebe - Aus alten Märchen (Desde los viejos cuentos me hace señas)
Robert Schumann: Dichterliebe
- Im wunderschönen Monat Mai – En el maravilloso mes de mayo
- Aus meinen Tränen sprießen – De mis lágrimas brotan
- Die Rose, die Lilie, die Taube, die Sonne – La rosa, el lirio, la paloma, el sol
- Wenn ich in deine Augen seh’ – Cuando miro tus ojos
- Ich will meine Seele tauchen – Quiero sumergir mi alma
- Im Rhein, im heiligen Strome – En el Rin, en la sagrada corriente
- Ich grolle nicht – No guardo rencor
- Und wüßten’s die Blumen, die kleinen – Y si lo supieran las pequeñas flores
- Das ist ein Flöten und Geigen – Eso es un sonar de flautas y violines
- Hör’ ich das Liedchen klingen – Oigo sonar la cancioncilla
- Ein Jüngling liebt ein Mädchen – Un joven ama a una muchacha
- Am leuchtenden Sommermorgen – En la luminosa mañana de verano
- Ich hab’ im Traum geweinet – He llorado en sueños
- Allnächtlich im Traume seh’ ich dich – Cada noche te veo en sueños
- Aus alten Märchen winkt es – Desde los viejos cuentos me hace señas
- Die alten, bösen Lieder – Las viejas y malas canciones
«Aus alten Märchen winkt es» (abreviado: «Aus alten Märchen») es el lied n.º 15 del ciclo Dichterliebe op. 48 de Robert Schumann sobre un poema de Heinrich Heine. El poema despliega un cuadro visionario de un “país encantado” — luminoso, fragante y sonoro — que al final se disuelve con el sol de la mañana. Schumann lo transforma en un movimiento onírico y ondulante: color claro, gesto fluido en 6/8, una intensificación hacia la luminosidad y un delicado desvanecimiento antes del lied final.
Índice
El poema (Heinrich Heine)
De: Lyrisches Intermezzo (Buch der Lieder)
De antiguos cuentos hace señas
Una blanca mano,
Allí se canta y allí resuena
De un país encantado;
Donde florecen flores de colores
En la dorada luz del atardecer,
Y arden con dulce fragancia,
Con rostro nupcial;
Y verdes árboles cantan
Antiguas melodías,
Los aires resuenan en secreto,
Y los pájaros irrumpen cantando;
Y figuras de niebla ascienden
Desde la tierra,
Y danzan rondas aéreas
En un coro maravilloso;
Y chispas azules arden
En cada hoja y cada rama,
Y luces rojas corren
En un círculo loco y confuso;
Y ruidosas fuentes brotan
De salvaje mármol;
Y extrañamente en los arroyos
Sigue brillando el reflejo.
¡Ah! si pudiera llegar allí,
Y alegrar allí mi corazón,
Libre de todo tormento,
Y ser libre y dichoso.
¡Ah! ese país de delicias,
Lo veo a menudo en sueños;
Pero cuando llega el sol de la mañana,
Se disuelve como vana espuma.
Datos de la obra y visión general
- Compositor: Robert Schumann (1810–1856)
- Ciclo: Dichterliebe op. 48, n.º 15
- Fuente del texto: Heinrich Heine, Lyrisches Intermezzo (parte del Buch der Lieder)
- Composición: mayo/junio de 1840 (año del lied); primera edición impresa en 1844
- Espacio tonal / notación: ámbito luminoso en modo mayor; pulso oscilante en 6/8; escritura pianística figurada y arpegiada
- Indicaciones de tempo: Vivaz, elástico; cantabile en el registro medio
- Duración: aprox. 2–3 minutos; visión radiante antes del final
- Plantilla: voz (diversas tesituras en las ediciones impresas) y piano
- Forma: estrófica con variaciones; arco de intensificación con posludio en desvanecimiento
Datos del poema
- Poeta: Heinrich Heine (1797–1856)
- Origen (texto): 1822/23; publicado en 1827 en el Buch der Lieder (Lyrisches Intermezzo)
- Forma estrófica: 8 estrofas de 4 versos
- Esquema de rima: rima cruzada (ABAB)
- Recursos estilísticos: sinestesia, personificación, metáforas de la ronda y de la luz, contraste entre sueño y sol matinal
Génesis y contextos
En su año del lied de 1840, Schumann dio forma a partir de los poemas de Heine a un arco dramático interior. Después de los lieder oníricos n.º 13–14, el n.º 15 abre la perspectiva hacia un contramundo radiante: una última promesa antes de que el n.º 16 concluya con el entierro de las “viejas canciones”.
El poema de Heine reúne tópicos románticos del “país encantado”: luz, fragancia, sonido y danza. Schumann refleja esta plenitud sensorial en un movimiento elástico en 6/8 que eleva la visión y, al final, la deja desvanecerse suavemente.
Práctica interpretativa y recepción
Son esenciales un pulso flexible en 6/8, una dicción clara y un mf luminoso sin dureza. Las estrofas finales requieren brillo sin presión, para que el desvanecimiento antes del n.º 16 resulte plenamente convincente.
Grabaciones de referencia (selección)
- Dietrich Fischer-Dieskau – Gerald Moore
- Fritz Wunderlich – Hubert Giesen
- Ian Bostridge – Julius Drake
- Peter Schreier – András Schiff
- Matthias Goerne – Christoph Eschenbach
Análisis – música
Gesto oscilante en 6/8 y colores sonoros
Las figuras arpegiadas del piano y la línea vocal ligada crean un leve estado de suspensión. Las palabras clave acentuadas (Zauberland, Reigen, Wonne) fijan puntos de brillo; breves impulsos ornamentales hacen centellear las “chispas”.
Estructura estrófica, intensificación y disolución final
Sobre una base esencialmente estrófica, Schumann intensifica armonía y dinámica en las estrofas del deseo («Ach! könnt’ ich dorthin kommen»). El posludio retira después el movimiento: la visión se disuelve, igual que en el texto la claridad de la mañana disuelve el sueño.
Representación visual
Visualización artística:
No hay suelo firme, ni horizonte, ni un espacio claramente definido.
La imagen se despliega en una atmósfera dorada
en la que fragmentos de un mundo onírico flotan libremente.
En la parte superior aparece una sola mano blanca
enguantada, sin brazo visible, sin cuerpo.
Hace un gesto de llamada, remota e incorpórea, como una invitación
procedente de otra realidad.
Flores resplandecientes brillan no como un prado en sentido natural,
sino como un fragmento suspendido. Figuras humanas brumosas
emergen de una luz indefinida,
y sus contornos se disuelven en los bordes.
Luces rojas atraviesan el espacio como impulsos
titilantes, mientras chispas azules flotan en movimiento inestable.
Una fuente brota de un fragmento de mármol blanco,
pero el agua no fluye lógicamente hacia abajo:
traza más bien una línea luminosa
en diagonal a través de la imagen.
Un sol dorado sobredimensionado domina toda la escena.
Allí donde cae su luz, algunos elementos
comienzan a derretirse. Las formas pierden estabilidad.
El mundo del sueño parece opulento y, sin embargo,
inestable, como si estuviera a punto de desaparecer.
Así, la imagen visualiza la tensión central del lied:
una seductora visión de cuento llena de sonido
y color, y al mismo tiempo el comienzo de su
disolución en la luz de la realidad.
Análisis – poesía
De antiguos cuentos hace señas
Una blanca mano,
Allí se canta y allí resuena
De un país encantado;
El poema se abre con una visión de cuento. Los «antiguos cuentos» remiten a un mundo pasado e idealizado. La «mano blanca» actúa como una invitación: delicada, prometedora, casi sobrenatural.
El sonido y el canto están presentes desde el principio. El país deseado no es solo visible, sino también audible. La música se convierte en la expresión de otra realidad.
Donde florecen flores de colores
En la dorada luz del atardecer,
Y arden con dulce fragancia,
Con rostro nupcial;
El universo imaginativo está lleno de color y de luz. La «dorada luz del atardecer» y el «rostro nupcial» vinculan naturaleza y simbolismo amoroso. El país encantado adquiere así los rasgos de un espacio amoroso idealizado.
Y verdes árboles cantan
Antiguas melodías,
Los aires resuenan en secreto,
Y los pájaros irrumpen cantando;
La naturaleza queda enteramente musicalizada. Los árboles cantan, los aires resuenan, los pájaros irrumpen con su canto. El mundo aparece como un todo armónico.
Y figuras de niebla ascienden
Desde la tierra,
Y danzan rondas aéreas
En un coro maravilloso;
Con las «figuras de niebla» entra un primer elemento de indeterminación. La visión sigue siendo escurridiza. Lo maravilloso no es tangible, sino que se mueve en el espacio intermedio entre sueño y realidad.
Y chispas azules arden
En cada hoja y cada rama,
Y luces rojas corren
En un círculo loco y confuso;
Los colores se intensifican. Pero lo «loco» y lo «confuso» sugieren ya una inestabilidad. El paraíso empieza a vacilar.
Y ruidosas fuentes brotan
De salvaje mármol;
Y extrañamente en los arroyos
Sigue brillando el reflejo.
La imagen de las fuentes que brotan de un «mármol salvaje» une vitalidad y dureza. Reflejos y reverberaciones refuerzan el motivo de la irrealidad.
¡Ah! si pudiera llegar allí,
Y alegrar allí mi corazón,
Libre de todo tormento,
Y ser libre y dichoso.
Aquí el deseo se formula explícitamente. El país encantado se convierte en la imagen contraria al tormento presente.
¡Ah! ese país de delicias,
Lo veo a menudo en sueños;
Pero cuando llega el sol de la mañana,
Se disuelve como vana espuma.
La última estrofa destruye la visión. Con el «sol de la mañana», el sueño se desvanece. La imagen de la espuma subraya el carácter efímero de la felicidad.
El país encantado existe solo en sueños, no en la realidad.
Sentido y efecto en el ciclo
Dentro de Dichterliebe, este lied representa un momento de añoranza escapista. Tras la decepción y el dolor, el yo lírico busca refugio en un mundo imaginado.
El país encantado reúne armonía de la naturaleza, simbolismo amoroso y riqueza sonora. Se opone a la fragmentación interior.
Sin embargo, este mundo no es estable. Existe solo en sueños. Con la luz de la mañana, la ilusión se derrumba.
La música de Schumann refleja esta ambivalencia. Al principio despliega un mundo sonoro suspendido, casi transfigurado, pero poco a poco se introduce una inquietud sutil. El final no suena triunfal, sino resignado.
El lied se convierte así en una pieza clave del ciclo: el deseo de un país de cuento armónico permanece incumplido. Sueño y realidad se separan.
Evgenia Fölsche – interpretaciones y audio
La pianista Evgenia Fölsche interpreta «Aus alten Märchen» como un luminoso telón antes del n.º 16: pulso flexible en 6/8, línea cercana al habla y un claro repliegue al final.
Preguntas frecuentes sobre Schumann: «Aus alten Märchen» (Dichterliebe n.º 15)
Haga clic en una pregunta para mostrar la respuesta.
¿De qué trata el lied?
Una visión sinestésica de un “país encantado” despliega una riqueza sensorial; al final, el sol de la mañana destruye la ilusión.
¿Qué movimiento musical fundamental caracteriza el lied?
Un gesto flexible en 6/8 con figuras arpegiadas en el piano y una declamación silábica y cantable.
¿Cómo se inserta este lied en el ciclo?
Como última visión luminosa antes del final n.º 16; prepara el desvanecimiento afectivo y motívico de la conclusión.
¿Es estrófico el lied?
Sí, es estrófico con variaciones, con intensificación en las estrofas del deseo y un suave posludio final.
¿Consejo interpretativo?
Dejar oscilar el pulso sin apresurarlo, mantener claras las consonantes, dar brillo sin dureza y hacer que el final se desvanezca de verdad para la transición al n.º 16.